martes, 11 de enero de 2011

Messi el chico de oro

Por Alex Barbero


El esperado veredicto llegó con la designación de Messi como Balón de Oro. Repite galardón en un año que tal vez no era el propicio. Lejos de entrar en juicios de valor sobre el supuesto tongo de este trofeo, hay que admitir que no hay futbolista igual ni que se le compare al argentino.

Leo Messi sigue agregando seguidores a su fútbol. Aumenta el número de personas que cada día ven en él al mejor futbolista de la historia y al digno sucesor de Maradona. Nadie duda, ni siquiera desacredita su enorme capacidad futbolística. En el campo es veloz, elegante, hábil y humilde. Recorre el césped con el cuero pegado a sus pies sin ni siquiera hacer el amago de tropezar, de caer, de cometer un fallo. Consigue meter el miedo en el cuerpo a sus rivales, espectantes al ver a un jugador de tal calibre ante ellos y con la impotencia manifiesta de no poder robar el cuero de sus botas.

Además de su soltura, es un futbolista muy completo. Físicamente no es un portento, más bien da una apriencia débil. Pero su fútbol contraresta todas esas carencias físicas. Es el más veloz, el más técnico y sobretodo el más goleador del equipo. Consigue crear goles de la nada. Ya sea encajado en la banda dercha, tirando una diagonal hacia dentro y cruzando el balón, que entrando mediante filigranas por el medio o apoyándose en una pared para desmontar cualquier engranaje defensivo.

El fútbol actual no se apreciaría bien sin la figura de Messi. Cualquiera sabe que su aportación al Bará es vital para que el proyecto culé se consolide como uno de los más sólidos de todos los tiempos. Messi es pieza clave ya que es el máximo goleador y uno de los que más asistencias reparte.

Partiendo de la base que es el mejor jugador del mundo, no parece tan descabellado que le den el Balón de Oro. Pero era el año de España. Messi es el mejor, no me cabe duda, su diferencia con el resto de mortales que se atreven a intentar jugar a lo que el juega es abismal, pero si este año no se lo llevaba un español, no sé cuando se lo podrá llevar...

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