Por Alex Barbero
El esperado veredicto llegó con la designación de Messi como Balón de Oro. Repite galardón en un año que tal vez no era el propicio. Lejos de entrar en juicios de valor sobre el supuesto tongo de este trofeo, hay que admitir que no hay futbolista igual ni que se le compare al argentino.
Leo Messi sigue agregando seguidores a su fútbol. Aumenta el número de personas que cada día ven en él al mejor futbolista de la historia y al digno sucesor de Maradona. Nadie duda, ni siquiera desacredita su enorme capacidad futbolística. En el campo es veloz, elegante, hábil y humilde. Recorre el césped con el cuero pegado a sus pies sin ni siquiera hacer el amago de tropezar, de caer, de cometer un fallo. Consigue meter el miedo en el cuerpo a sus rivales, espectantes al ver a un jugador de tal calibre ante ellos y con la impotencia manifiesta de no poder robar el cuero de sus botas.
Además de su soltura, es un futbolista muy completo. Físicamente no es un portento, más bien da una apriencia débil. Pero su fútbol contraresta todas esas carencias físicas. Es el más veloz, el más técnico y sobretodo el más goleador del equipo. Consigue crear goles de la nada. Ya sea encajado en la banda dercha, tirando una diagonal hacia dentro y cruzando el balón, que entrando mediante filigranas por el medio o apoyándose en una pared para desmontar cualquier engranaje defensivo.
El fútbol actual no se apreciaría bien sin la figura de Messi. Cualquiera sabe que su aportación al Bará es vital para que el proyecto culé se consolide como uno de los más sólidos de todos los tiempos. Messi es pieza clave ya que es el máximo goleador y uno de los que más asistencias reparte.
Partiendo de la base que es el mejor jugador del mundo, no parece tan descabellado que le den el Balón de Oro. Pero era el año de España. Messi es el mejor, no me cabe duda, su diferencia con el resto de mortales que se atreven a intentar jugar a lo que el juega es abismal, pero si este año no se lo llevaba un español, no sé cuando se lo podrá llevar...
martes, 11 de enero de 2011
Messi el chico de oro
martes, 21 de septiembre de 2010
De lesiones y villanos
Por Alex Barbero
En los duelos entre el Atleti y Barça, el fútbol había sido el principal protagonista. Esta jornada hemos vivido algo completamente distinto. La lesión de Leo Messi ha recorrido el mundo entero. Seguramente mucha gente sabe antes cómo se lesionó Messi y quién lo hizo al resultado del partido. Creo que se está exagerando mucho sobre el tema y que a Ujfalusi se le tilda de algo que no es.
La entrada de Ujfalusi sobre el argentino puede parecer fea y desagradable, pero no tiene nada de criminal. Hay que decir varias cosas en defensa del checo. La primera es sin duda, la intencionalidad. El rojiblanco no busca hacer daño, sino robar el balón. El cansancio acumulado pudo ser un atenuante para que Thomas llegase tarde y diese de lleno en el tobillo de Leo. La entrada, en directo parece fortísima, pero en eso algo de "culpa" la tiene Messi. Me explico, la velocidad que lleva el argentino hace parecer que Ujfalusi arremete con furia, cuando no es así. Creo firmemente que el futbolista del Atleti intenta rebañar la pelota y no llevarse la pierna de Messi.
A Messi no le haría ninguna gracia la entrada, ya que el dolor seguramente fuera muy agudo, pero, como se ha demostrado, no significaba que la lesión fuera grave. El pisotón se produce en la zona interior del tobillo, doblándolo violentamente hacía dentro. Los esguinces de este tipo son limpios, ya que el giro que hace el pie es el natural. Si hubiera ocurrido en la zona exterior, seguramente habría ocasionado una avería importante.
Dicho esto, los médicos hicieron su trabajo y diagnosticaron la lesión. Esguince y dos semanas de baja. Lo normal. Su tratamiento es sencillo, pie en alto, hielo para la hinchazón y reposo. Los fisioterapeutas harán el resto para que el mejor futbolista del planeta vuelva en condiciones óptimas.
Ahora la cuestión que atañe a la sanción de Ujfalusi. Muchos personajes del mundo del fútbol vieron una entrada de asesino y se ratificaron cuando vieron el tobillo hinchado de Messi. Ese tobillo ha sufrido, seguramente muchas lesiones, por lo que es propenso a la hinchazón. Lo que no quiere decir que su lesión sea más grave. Canales por ejemplo, tiene un esguince más grave y su pie no se ha encontrado tan hinchado.
La roja directa es justa. Lo que no es justo es que se hable de una sanción de 4 partidos. Algo excesivo. Si no hay intencionalidad, ni se ve un avistamiento de agresividad. Además Ujfalusi se disculpó, algo que le honra mucho.
En el diario más vendido de España, acusaban duramente a Ujfalusi e incluso su director, en su columna semanal, dijo que a Messi le faltó poco para prejubilarse. Una exageración extrema sin duda. Con este caso, reivindican su proposición de mirar más atentamente las entradas que se hacen a los cracks. Una solemne tontería. Hay que proteger a todos. Los árbitros tienen que ser más rigurosos y efectivos y los defensas más cautelosos. No deben ir a mala fe. Pero no se puede pedir que no traten igual a Ronaldo, quien por cierto se le ha visto en más de una ocasión hacer daño con alevosía a un rival, que a un canterano del Levante. El fútbol es un deporte de contacto y los jugadores más talentosos que conducen más la pelota siempre están más expuestos a una entrada. Lo que no se le puede pedir a un defensa es que si ve a Messi no intente robarle la pelota. Lo que se le debe pedir es que vaya a por la pelota, y no a por la pierna.
Por otro lado, el Barça perderá a su estrella durante mínimo dos partidos. Podría volver para el encuentro de Champions contra el Rubin Kazan. Su pérdida se notará ya que es una de las piezas indiscutibles para Guardiola. Pero así el técnico culé podría varíar la alineación en busca de alternativas. Yo personalmente daría unos minutos a Nolito del filial. Un jugador muy desequilibrante que a buen seguro estará con los grandes muy pronto.
domingo, 2 de mayo de 2010
Xavi y Messi nunca se derrumban
Por PABLO VEGA.
lunes, 22 de marzo de 2010
Messi agota los adjetivos
A riesgo de parecer parcial, los últimos cuatro partidos de Leo Messi en Liga y Champions ( con el Almería, Valencia, Stuttgart y Zaragoza ) podrían colocarle a la altura de cualquier jugador pasado o presente de la historia del fútbol.
Es así, es verdad que le queda mucha carrera por delante ( 22 años ) y que todavía no ha rendido a su nivel en grandes citas con su selección ( le espera el Mundial de Sudáfrica ) pero lo que hace el argentino es algo que, seguramente, será recordado por mucho tiempo.
Su intervención, al modo casi de deux es machina, fue decisiva y cada vez que el balón llegaba a sus botas la Romareda escuchaba y veía como resolvía cual matador en una tarde inspirada.
Cuando más sufría el Barça, cuanto más fallaba Ibrahimovic, cuando más apretaba el Zaragoza llegando incluso a marcar dos goles que volvían a abrir un partido muerto ( 2-3 ) ahí estaba él para enmendar la plana de los maños, que se dejaron la piel pero que remaron en contra de las circunstancias: que a Messi no le hubieran dado la baja médica, básicamente.
Si de algo adoleció el Barça durante gran parte del encuentro fue de falta de fluidez y de pegada, sin duda por las ausencias en el campo de Iniesta y Xavi, además de los desaciertos de Ibra.
Los locales parecieron condenarse con el temprano gol ( regalo de Diogo ) del argentino y con una defensa que no supo frenar al héroe de la noche pero quisieron jugar siempre de tú a tú y sin esconderse.
Gay incluso acertó con los cambios y la entrada de Colunga puso en jaque a una retaguardia azulgrana, retocada por las molestias de Piqué y Milito y sustituidos por Puyol y Piqué. Dos goles que dejaron perplejo a más de uno, pero cuando te enfrentas con el Barcelona tienes que saber que Messi juega aparte. Cogió el balón y provocó el penalti que dejó que tirara el fallón delantero sueco.
Menos mal para los culés, que siguen igualados en su lucha con el Madrid. Los locales sólo pudieron ser testigos de una exhibición colosal.
Firmado: Pablo Vega.
martes, 1 de diciembre de 2009
Messi destrona a Cristiano como Balón de Oro
El argentino Lionel Messi se ha confirmado como el ganador del Balón de Oro de esta edición y sigue ampliando su abundante palmarés individual teniendo en cuenta su juventud (22 años).
Éste es el premio a un año triunfal con el Barcelona, a pesar del trago amargo de estar a punto de quedarse fuera del Mundial con Argentina.
Quizá por ésto, entre la prensa española y los aficionados se cuestionan si el premio podía haber ido a los dos pilares de los dos mejores equipos del mundo actualmente ( la selección española y el Barça ): Xavi e Iniesta. Sin embargo, sin duda el premio hace justicia a una trayectoria envidiable, para un futbolista único y desequilibrante como pocos. Considerado por muchos como el sucesor natural de Maradona y autor de goles y actuaciones antológicas en las temporadas recientes, Messi fue el máximo goleador del Barça la temporada pasada.
El récord de puntuación del premio en esta edición ( el rosarino obtuvo 473 de los 480 puntos posibles ) parece confirmar esta gran consideración crítica hacia él.
El hasta ahora vigente campeón, Cristiano Ronaldo, quedó segundo con 233 y Xavi Hernández completó el podio con 170. Detrás quedaron otros jugadores de nuestra liga como Iniesta (cuarto), Kaká (sexto) o Ibrahimovic (séptimo). Incluso el ex azulgrana Eto'o está en la quinta posición.
Queda así el trofeo marcado claramente por el triplete culé y el poderío mediático de nuestra Liga, gracias a los multimillonarios fichajes realizados este verano.
Esperemos que el 2010 sea para un español, porque habrá querido decir que hemos conseguido el mayor torneo posible a nivel de selecciones: el Mundial de Sudáfrica.