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jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Qué pasó ayer con España?

Por Pablo Vega.

Para empezar, un amistoso tiene un efecto limitado, pase lo que pase se puede ver como un mal/buen día del que nadie se acordará con el tiempo ya que, al final, lo que cuenta son las competiciones oficiales. De poco nos serviría un amistoso entre Real Madrid y Barcelona, por ejemplo, si uno de los dos equipos sólo se motiva para el partido que de verdad cuenta, el 29-N.

España, la campeona del mundo desde hace cuatro meses, ha vuelto a encajar cuatro goles en un amistoso contra otra selección de cierto nivel (acordémonos de Argentina). La única diferencia es que contra la albiceleste La Roja se hundió en el primer tiempo y, en este caso, fue en la segunda mitad.

Pero los síntomas son parecidos, quizá no falta de motivación exactamente, sino que también nuestros rivales se lo toman mucho más en serio para decir luego: "He ganado a la mejor selección del mundo". Y el caso es que lo seguimos siendo, a pesar de unos últimos 45 minutos en los que dio la impresión que España se había rendido a la evidencia.

La velocidad de las contras portuguesas ejemplificó el principal error del encuentro: jugar un duelo de ida y vuelta, veloz y sin control, en el que los puntas portugueses ganaban constantemente la espalda a la defensa española. La prueba del nueve de todo esto es que no tuvimos prácticamente noticias de Xavi, Xabi Alonso, Iniesta o Cesc en todo el encuentro.

A pesar de cierta tensión e igualdad inicial (que parecía un compromiso oficial), los portugueses jugaron con mucha más idea de lo que pretendían. Para ellos era un examen importantísimo y lo aprobaron con nota. A España, además, le hundieron los dos primeros goles que llegaron en los peores momentos de cualquier partido: en el minuto 45 y nada más comenzar la reanudación.

El desbarajuste defensivo se acrecentó con los numerosos cambios que, como casi siempre en estas situaciones, sólo sirven para despojar de su esencia al equipo y hacer experimentos como la pareja de centrales Arbeloa-Marchena, la recuperación de Torres (que habrá sido una de las pocas veces que haya coincidido en el terreno de juego con Llorente), etc.

En definitiva, resultado demasiado abultado para un encuentro en el que Portugal supo maniatar a una España cuyos internacionales, en la mayoría de los casos, se dedicaron a regalar el prestigio que la selección se ganó a pulso los dos últimos años. Ya sabemos que, ahora, todos querrán batir a la campeona, pero tampoco hay que ponérselo tan en bandeja.

La parte buena es que tenemos los jugadores y la táctica adecuada, aparte de que todavía este equipo no ha fallado en las grandes citas (ha ganado todos los partidos de su grupo de clasificación para la Eurocopa). Sin embargo, es lógico que aparezcan las dudas cuando ha vuelto a pasar lo mismo en un periodo de tiempo tan corto.

El próximo gran amistoso está previsto en agosto contra Italia, en el país transalpino. Otro equipo que querrá demostrar que vale ganando a España. A ver cómo reaccionan en esa ocasión los hombres de Vicente del Bosque. Desde luego está claro que el mister no permitirá que vuelva a haber una derrota abultada contra un rival de cierto nivel, por mucho que sea un amistoso...

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miércoles, 13 de octubre de 2010

Las estrellas siguen brillando con luz propia

Por Alex Barbero



La selección española sigue dando lecciones de fútbol allá por donde pasa. Nadie duda que los recitales de balompié que enseña España en cada campo de fútbol son muestra de que estamos ante uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Su techo ha sido tocado y la única forma que hay de seguir haciendo historia es mantenerse en la cima.


Jugadores que se mueven a través del terreno como notas bien compuestas en un pentagrama. Futbolistas que amenizan una tarde, que hacen disfrutar al espectador con combinaciones más propias de ilusionistas que de deportistas. Prestidigitadores en pantalones cortos que esconden, conducen, pasan, regatean, disparan. Un lujo que el fascinante grupo de magos sea español.

El partido contra Escocia fue un monólogo. Los británicos ni estaban ni se les esperaba. Se escondían detrás del balón, resguardando su portería y haciendo apología de un juego rudo sin tener esperanzas ni ilusiones de ganar. Intentaban cortocircuitar la fluidez del juego español con faltas tácticas, pero el balón iba demasiado rápido, demasiado preciso. Pronto, Villa igualando a Raúl como máximo artillero nacional, abrió la lata mediante un clamoroso penalty. La primera parte fue controlada por España de principio a fin.

En el segundo tiempo, el héroe del Soccer City, Andrés Iniesta hizo el segundo tanto que sonaba a réquiem para los escoceses. Dos arriba para los nuestros y toda una parte para seguir disfrutando, para tocar, para llegar, para gustarse. Pero Escocia escondía un puñal en la manga. Los escoceses asestaron un golpe durísimo a La Roja. Un despiste defensivo puso el marcador 1 – 2 y la única jugada vistosa de los locales en todo el encuentro, una jugada que hacía recordar que ese país había dado a luz a futbolistas como Dalglish, Dennis Law o John Greig. La selección escocesa combinó bien y el balón acabó introduciéndolo Piqué en propia puerta.

Las alarmas se encendieron. España no se podía permitir perder. Y siendo fiel a sus principios siguieron jugando como ángeles, no desperdiciando la posesión e intentando desarbolar la maraña de jugadores que se refugiaban en el borde del área con la vana esperanza de que el tiempo mellase la calidad de los españoles y de cosechar un punto que, a los escoceses, les habría sabido a victoria heroica.

Pero en estas circunstancias apareció Fernando Llorente. El rey león acapara una efectividad digna de los mejores delanteros del mundo. Un buen centro desde banda izquierda que el delantero del Athletic se encargó de empalmar al fondo de la red. De nuevo el riojano haciendo alarde de sus espectaculares facultades ofensivas.

Terminó el encuentro y el marcador reflejaba justicia. Victoria para los españoles, con dosis añadida de suspense. El buen trabajo dio sus frutos, aunque el verdadero camino no ha llegado. Vicente del Bosque tiene ante sí la dura tarea de reformar el bloque que salió victorioso del Mundial. Jugadores como Capdevila o Marchena no se encuentran en su mejor momento y deberían dar el relevo a la juventud. Es totalmente improbable que en dos años, los dos defensas puedan cumplir a la perfección la tarea defensiva. Otros ejemplos pueden ser Puyol y Xavi, quienes están entrando en la recta final de sus carreras a pesar de ser dos de los mejores en su puesto.

Otro que puede acusar la falta de ritmo y los pasos de la edad es David Villa. El jugador del Barça no está fino de cara a puerta y hace gala de una falta de gol preocupante, cosa que puede ser detonante suficiente como para probar otras alternativas en ataque. Pienso que los partidos restantes, Del Bosque debería planificar otro equipo, probar otros jugadores, para saber si encajan en el magnífico sistema que atesora la selección y comprobar si son dignos lucidores de una estrella que sigue brillando con fuerza.


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jueves, 2 de septiembre de 2010

Una semana con "La Roja" de vuelta

Por Pablo Vega.



La selección española de fútbol disputará dos compromisos la próxima semana que medirán la capacidad de sus jugadores para volver a la dinámica del equipo nacional. Para empezar, porque es bastante realista calificar el partido oficial de la campeona del mundo contra Liechtenstein y, en segundo lugar, porque deberán realizar un viaje de miles de kilómetros para disputar contra Argentina un amistoso. Un test que será mucho más exigente que el encuentro en centroeuropa, puesto que los argentinos buscan resarcirse de su decepcionante mundial ante los suyos.





Cómo debe adaptarse a esta situación ? El equipo que dirige Del Bosque ya sabe su estilo, y procura mantenerlo en cada choque, pero para ello hace falta que el seleccionador mantenga el bloque y, a la vez, introduzca alguna novedad que siga motivando al grupo sin provocar malos rollos en un conjunto muy unido. Por ejemplo, la reincorporación de Santi Cazorla ( para cubrir el puesto de Mata que, en un gran gesto por su parte, ha vuelto junto con Javi Martínez a la sub-21 para lograr la clasificación al Europeo de Polonia).


También las bajas de dos habituales como Albiol y Puyol, lesionados, se han cubierto con la presencia de Monreal, presente en la preselección del Mundial y que es una interesante opción de futuro para un lateral izquierdo que, a pesar del buen trabajo de Capdevila, es uno de los puestos en los que más cortos andamos de efectivos. A punto estuvo también de acudir Domínguez, el central de la cantera del Atlético que podría también haber sido una buena opción como futurible.



De todas maneras, los pequeños incidentes y el extraño hecho de realizar en plena temporada un amistoso en Sudamérica ( quizá hubiera sido mejor conjuntar en una semana de agosto los encuentros contra Mexico y la albiceleste ) no deben hacernos desconfiar de un gran equipo con hechuras de histórico. No sólo por haber ganado de forma consecutiva Eurocopa y Mundial, sino porque nos quitó el miedo a ganar con un estilo que le encanta al aficionado.



No sabemos cuanto durará este momento, pero se puede decir que, hasta ahora, Vicente del Bosque no ha cometido errores que nos permitan pensar que esta selección ha tocado techo y que puede empezar su cuesta abajo. Todavía habrá un conjunto tremendamente competitivo dentro de dos años, en la Eurocopa de Polonia y Ucrania, y con algunos cambios se podrá afrontar con plenas garantías de nuestro favoritismo en Brasil 2014. Pero para eso todavía falta un mundo...

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