La afición madridista acogió el fichaje de Pepe como un movimiento esperpéntico de la junta directiva del Madrid. La zaga blanca necesitaba reforzarse, pero las dudas sobre si el portugués era el central adecuado bañaban las opiniones en los medios de comunicación. El tiempo dio la razón a aquel desembolso ya que Pepe pasó de ser un desconocido a uno de los mejores centrales del mundo.
La situación de Pepe en el conjunto madridista pasa por un momento crítico. Su contrato expirá en un año y medio y todavía no se ha llegado a un acuerdo entre las dos partes para prolongarlo. El problema parece puramente económico. Pepe quiere una retribución más justa y el Madrid ofrece solo la mitad de la cantidad pretendida por el central luso. Pepe cobra 1.8 millones de euros netos y el nuevo contrato que ofrece el club reportaría al jugador 3 millones de euros netos. Una cantidad considerable teniendo en cuenta la demarcación en la que juega. Pero Pepe no se conforma con este salario y pide el doble. Con la cantidad de 6 millones de euros netos el portugués pasaría a ser el cuarto jugador mejor pagado de la plantilla, algo que él ve justo viendo la importancia que ha desempeñado en el Madrid en los últimos años.
El club no ve viable esa opción y no cederá a unas pretensiones astronómicas que no cuadran con la temporada que está realizando Pepe. Un defensa con mucho carácter que más de una vez ha sido sancionado por pasarse de la raya. Sus agresiones han formado parte de su historial manchado con jugadas penosas. Un magnífico central, perfecto al corte y sobrio en el uno contra uno. Sus cualidades físicas son envidiables, pero su sangre caliente le delantan como un jugador problemático algo que empieza a cansar en Concha Espina.
Otra razón por la que se teme que las negociaciones no lleguen a buen puerto es la hipótesis de que Pepe ha negociado a espaldas del club con otro equipo. Múltiples novias le han salido al luso en los últimos días, incluso al eterno rival se le ha incluido en la puja. Esto evidentemente no ha sentado nada bien al Real Madrid que podría intentar forzar un traspaso el próximo verano. No sería descabellado viendo lo lejos que se encuentran ambas partes de llegar a un acuerdo.
No creo que la marcha de Pepe sea un drama insolucionable ya que el Real Madrid tiene en plantilla a tres magníficos centrales como son Carvalho, Garay y Albiol. Las carencias defensivas que dejaban en evidencia al Madrid años atrás se han visto aplacadas por las buenas incorporaciones que ha realizado el Madrid en los últimos tiempos. Albiol y Carvalho son perfectamente compenetrables y capaces de disimular la marcha de Pepe cuyo traspaso podría financiar otra incorporación.
El Real Madrid se ve en la obligación de pensar una solución que beneficie al club y que el jugador pueda aceptar sin miramientos. Pero esa solución debe definirse en breve antes de que sea demasiado tarde para traspasarlo y no poder evitar su marcha a otro club.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Cuánto vale?
lunes, 13 de septiembre de 2010
Reinar no es fácil
Por Alex Barbero
La temporada pasada, con el Mundial a tiro, en España nos dedicábamos a debatir qué portero guardaría mejor el arcade La Roja. Las opciones eran tan sólo dos, Iker Casillas y Víctor Valdés. El tercero en discordia, a quien nadie tomaba como relevo era Pepe Reina.
Nadie tomaba enserio la opción de Reina para ser el suplente de lujo, sino que se le relegaba a un tercer plano, lejos de los focos de atención que copaban Casillas y Valdés. Reina no hizo mala temporada ni mucho menos, pero su equipo destacó negativamente y eso hizo mella en el madrileño. Sus opciones de ir al Mundial estaban intactas ya que Vicente Del Bosque confía plenamente en sus aptitudes. Lejos de sentirse dubitativo, el salmantino aseguró que Reina era el segundo portero de la selección.
Parecía que ese mal trago se iba diluyendo poco a poco con el buen hacer de España en el Mundial, y que el estúpido debate quedaba lejos con el alzamiento de la Copa del Mundo. Reina volvía a sentirse feliz y querido. Pero esa felicidad iba a durar poco.
El Liverpool es un equipo que en los últimos años ha pegado un espeluznante bajón, debido en buena parte a la mala política de trasnferencias. No han llegado jugadores con la calidad suficiente como para colocar a los Reds en el lugar donde se merecen. Reina es sin duda, uno de los estandartes. Una pieza clave, un buque insignia, un jugador insustituible. Para muchos, en los últimos años, había ostentado con justicia el trono de ser el mejor guardameta de la Premier. Sus compañeros de equipo le catalogaban como el mejor cancerbero del mundo. No ha habido nunca dudas en la ciudad de los Beatles. Hasta este año.
Nefasto inicio de temporada el que ha tenido Reina. Ha sido el protagonista negativo de su equipo al protagonizar errores impropios de un portero de su talla. Errores que sin duda han causado pavor en las grandas de Anfield y que habrán mermado la mente de Pepe, acomplejándolo y haciéndolo sentir inseguro de si mismo. Esa inseguridad se hizo patente en el inútil encuentro que enfrentó a la selección argentina de fútbol frente a la española. Allí, Reina regaló inocentemente el gol a carlos Tévez. Un fallo que de no ser un partido amistoso, habría cosechado multitud de críticas con el objetivo de desacreditar la capacidad de Reina para atajar balones.
En la cuarta jornada de la Premier League, el Liverpool visitaba el mítico St. Andrewsy sin duda el tembleque de rodillas era una epidemia en el vestuario visitante. Cuando la mala racha afecta al campo psicológico, poco puedes hacer para no salirte del partido. Y si los jugadores estaban afectados, que de decir de Reina. Sin duda todos los ojos iban a estar dirigidos a él. Sólo haría falta un pequeño error que actuará como cerilla para incendiar toda una mecha de duras críticas hacía el español. Un español que había vivido tiempos mejores en Merseyside.
Pero llegó el momento de reivindicarse y el bueno de Reina se lució ante 27.000 espectadores. Los futbolistas del Birmingham se estrellaban una y otra vez contra el enorme muro que defendía las intenciones del Liverpool. Jerome y Gardner no se lo podían creer. Les faltó llorar al equipo entrenado por Mcleish.
La conclusión es que Reina salvó un punto vital, fue el mejor del partido y otra vez se van disolviendo las críticas como haría un azucarillo en el agua. Hay que reconocer la injusticia de las dagas lanzadas con furia a la espalda de Reina. Es un enorme profesional, un magnífico portero y una bellísima persona. Su participación en el equipo red es imprescindible, por eso acusarle a traición es inmerecido. A Reina le faltaba un empuje, un aliento de ánimo después de lo sucedido. Ahora parece que tiene de nuevo las pilas cargadas y su motivación está completa. Que tiemblen los Killers de Inglaterra, Reina está de vuelta y quiere subirse al trono.